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viernes, 16 de febrero de 2018

El Bola (año 2000)

Blog "Ataxia y atáxicos".

Hoy proyectamos un film español, del año 2000, titulado 'El Bola'. Lo recomiendo yo: un tal Miguel Ángel Cibrián, de quien se dice que padece Ataxia de Friedreich, de Villanueva de Odra (Burgos). Y seré yo quien pague las consumiciones... como penitencia cuaresmal... :-)

Descripción:
'El Bola' es una película española del año 2000, y 83 minutos de duración. Está dirigida por Achero Mañas. E interpretada por: Juan José Ballesta, Pablo Galán, Manuel Morón, Alberto Jiménez, Ana Wagener, Nieve de Medina, Gloria Muñoz, Javier Lago, Soledad Osorio, y Máximo Jiménez.

Sinopsis de la película: (Extracto de Filmafinity).
"El Bola es un chaval de 12 años que vive en una atmósfera violenta y sórdida. Su situación familiar, que oculta avergonzado, le incapacita para relacionarse y comunicarse con otros chicos. La llegada de un nuevo compañero al colegio le brinda la oportunidad de descubrir la amistad y una realidad familiar completamente distinta. Todo ello le dará la fuerza necesaria para aceptar y, además, afrontar su propia situación".

Premios:
2000: 4 Goyas: Mejor película, dirección novel, actor revelación (Ballesta) y guion original.

Críticas:
1- "El Bola provoca rabia moral, miedo, angustia, desazón, implicación emocional, alguna lágrima, me araña el corazón (...) maravilloso el increíble niño Juan José Ballesta, unos ojos y una expresión desoladora, alguien que te descubre el infierno en el que vive con gestualidad sobria". (Carlos Boyero: Diario El Mundo).
2- "Intensa mirada a un barrio obrero y los distintos modelos de convivencia de sus habitantes. Excelente guion y sobresaliente protagonismo de Juan José Ballesta para la gran revelación del cine español del año 2000". (Fernando Morales: Diario El País).

'El Bola' (video alojado en "YouTube"):



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jueves, 15 de febrero de 2018

55- Villanueva de Odra (La concentración parcelaria)

Blog "Ataxia y atáxicos".
Por Miguel-A. Cibrián), paciente de Ataxia de Friedreich.

Para acceder al índice de artículos del serial historiador sobre Villanueva de Odra, pinchar en: http://ataxia-y-ataxicos.blogspot.com.es/2017/12/indice-del-serial-historiador-sobre.html

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Villanueva de Odra (vista aérea... con dirección desde el norte hacia el sur)

Hoy voy a hablar de la obra, más de oficina que a pie de campo, que más repercusión ha tenido en la economía agrícola de Villanueva de Odra: la concentración parcelaria. Bueno... yo no sé de dónde ha salido esa alocución con la que todos conocemos tal proceso: vulgar no parece, pero oficial tampoco lo es.

Está mañana he estado revisando el título de propiedad de una de las parcelas para que hablar de memoria, no me juegue una mala pasada. Pues, hete aquí que solamente he ganado en confusión: Allí se citan tantas fechas y fechas de leyes, que me han dejado más confundido de cuanto estaba... Por otra parte, no citan ni una sola vez lo de "concentración parcelaria", sino que, en portada y con letras grandes lo llaman "Reorganización de la propiedad en la zona de Villanueva de Odra". ¡Coño... eso ni me suena...! Así que seguiré hablando de "concentración parcelaria", y dando fechas sin más certificado que el de mis recuerdos.

Carecen de importancia las fechas de aprobación de las Leyes reguladoras de la tal reorganización. Todo el mundo sabía en que consistía. Villanueva era la última de la fila de las poblaciones colindantes: En Tapia, ya tenían las parcelas de reemplazo hace un año... en Guadilla, hacía dos... en Villahizán, hace tres... y en Sandoval, caso aparte, más de 20... Y, como dije hablando de amojonamientos y de "rayas", éstos tenían efecto en materia de pastos y de caza, pero sin ninguna influencia en cuanto a propiedades. Por tanto, todos los agricultores de Villanueva ya habían degustado las mieles... Y para las personas de edad avanzada era un poquito doloroso que, aunque les diera otra equivalente, la finca que fue de su padre y de su abuelo, pasara a ser propiedad de otra persona... Pero para los agricultores jóvenes, entre los que me encontraba, era algo necesario para la maquinaria agrícola del momento, llegaba con retraso, y no podía esperar más dilación.

El proceso de concentración parcelaria resultaba complejo. Posiblemente comenzó en el año 1984. No se fue exigente cotejando propiedades... de haberlo sido, habría resultado un desmadre imposible: había fincas cambiadas solamente de palabra... fincas con escritura de compraventa, pero sin pasar por el registro de la propiedad... incluso herencias reducidas solamente a acuerdos verbales... y fincas divididas sin ningún soporte legal... En fin, cada agricultor declaró sus propiedades... sin pedirle justificados de ninguna especie. Y solamente los pidieron cuando una finca, por error, había sido declarada en propiedad por dos agricultores... En este aspecto, la concentración parcelaria sería un borrón y cuenta nueva en un registro de la propiedad, que en aquellos momentos estaba manga por hombro... incluso permitió reordenar herencias sin gastos notariales, ni pago de derechos reales, ni de asentamientos de registros... eso sí, siempre que no mostrará ni el más mínimo litigio por parte de los herederos.

Luego, en inspección en campo, finca por finca, se calificó el terreno en diez clases: a cada clase le asignaron un color diferente... pudiendo tener una misma varias clases. Esto se trasladó a mapas, expuestos para un plazo de reclamaciones... Según se dice, lo traducirían a "puntos" -?????-, pero esos fueron trabajos de oficina, que yo ni conozco, ni se explicar.

Más tarde, expusieron mapas en el Ayuntamiento con las nuevas parcelas provisionales... es decir, abierto a otro plazo de reclamaciones.

Villanueva de Odra (mapa del polígono 2 de concentración parcelaria...  dirección norte-sur)... Fotografía de Fernando Barriuso

La foto, realizada por Fernando Barriuso, de este mapa de arriba corresponde a la citada provisionalidad del polígono número 2 (había siete polígonos). Debajo, en color gris, puede apreciarse cómo estaba (lleno de pequeñas fincas) antes de la llegada de la concentración parcelaria.

Y, finalmente, se expusieron mapas ya con las parcelas fijas, ya sin posibilidad de apelación.

En el mes de septiembre del año 1986 se colocaron los nuevos mojones... Esa campaña 1986-87, cada agricultor ya pudo sembrar sus nuevas parcelas... sí, pero aún faltaba el dragado de arroyos, y la construcción de nuevos caminos... ambas cosas figuraban en los mapas, pero las obras quedaban pospuestas al paso del invierno.

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miércoles, 14 de febrero de 2018

Desperdicios de frutas

Blog "Ataxia y atáxicos".
Por Vicente Sáez Vallés, paciente de Ataxia de Friedreich, de Zaragoza.

Vicente Sáez Vallés
El reloj sonó esa noche de primavera, un tiempo que siempre preludia. Fueron tres campanadas solemnes que encaminaron la certeza de plena noche cerrada, en que un simple sonido servía de fondo espectacular, como si fuese la percusión de un pesado disco metálico dorado... La maquinaria de la gran ciudad descansaba en medio de la posibilidad de las sirenas, los coches, los televisores, las fábricas, los tacones...

No había nadie en la calle, salvo dos muchachos sentados en un banco de la plaza: Javier estaba triste, sin apenas conversación (muy extraño en él), y con el rostro hundido y duro. Los codos sobre las rodillas, y despeinado y descamisado... Su amigo intentaba ayudarle: animarle. Le contaba chistes malos, pero él respondía con un minúsculo lamento: un quejido desacostumbrado y licencioso.
- ¿Qué te pasa?, Javier.

Ninguna respuesta... pues tal era el enigma. Nada. Un mundo hermético del que nada sabía el resto del mundo...
De pronto, un susurro quebró el horizonte de la noche:
- Pelarzos de peras...
- ¿Qué? -su amigo se puso en pie asustado.
- Sí, pelarzos de peras: es lo único en el mundo que puede hacerme olvidar los malos tragos que estoy pasando...
“¿Y dónde consigo ahora pelarzos de peras?”, se preguntó.

Partió pues en busca de esas frutas por las inmensas calles de la noche. Se vio inmerso en una aventura que le depararía hazañas y andanzas propias de un caballero andante... Sus pasos le encaminaron a las callejas del casco antiguo. Calles estrechas y adoquinadas, oscuras y brillantes por la lluvia reciente. Y peligrosas en la noche, porque miles de tímidas luces apuntaban a una delincuencia ilimitada: donde se concentraba la dudosa moral de las gentes, con la confusión del misterio y la oscuridad.

A lo lejos, en la perspectiva de la callejuela, vio la luz de un comercio, y excitado corrió a ver de qué se trataba. Y sus ojos avistaron una sorpresa muy oportuna: un gran letrero iluminado, rezaba en naranja de neón: “frutería de guardia”. “Esta es la mía”, se dijo y raudo empujó la puerta y contempló boquiabierto el rostro despreocupado de la dependienta obesa que, tejiendo uno u otro calcetín, apenas se fijó en él.
Sin poder explicar la situación, volteó el corazón sin apenas resuello, cuando preguntó esperando respuesta afirmativa:
- ¿Tiene peras?.


La dependienta abrió mucho los ojos y, en medio de un aroma dulzón, se puso en pié y contestó recitando una frase ensayada:
- No. Tenemos manzanas reinetas, piñas, pomelo, plátanos, higos, dátiles, naranjas, almendras, manzanas golden, melocotones, uvas pasas, limones, melones, avellanas, kiwis, ciruelas, aguacates, mandarinas, cerezas, granadas, nueces... Pero no, no tenemos peras.
La decepción mostrada fue tal, que la dependienta de disculpó:
- Lo siento.

Caminó con la cabeza gacha escondiendo el dolor de no poder dar unos cuantos pelarzos a su amigo, que tanto le solucionaría. Se hicieron las cuatro... las cinco... y sus pies sólo buscaban la envoltura natural de esa fruta cortada para el consumo.

Y una luz de esperanza le llenó de sentido cuando leyó el cartel de luz intermitente de colores de un comercio: “desperdicios de frutas”. Entró en la tienda con el rostro optimista y alocado. Apenas se percató de la hermosa joven rubia que hablaba con la dependienta, también obesa:
- ¡Medio kilo de pelarzos de peras!.
- ¡Oiga joven! -dijo la tendera- Espere su turno.
- No pasa nada, no tengo prisa -por fin escuchó las palabras de la garganta delicada de la joven y contempló las formas curvas y sensuales de la preciosidad ataviada con un vestido de seda negra escotado y fruncido hasta la cintura y acabado en volantes blancos que adivinaban sus piernas fuertes, esbeltas y bonitas.
- Han subido los pelarzos de peras...
- No importa...

La mujer alzó el platillo de una balanza hasta la cesta. metió tres puños repletos de pelarzos y, mirando fijamente las evoluciones de la báscula, añadió, y quitó, hasta que la aguja señaló quinientos. Los introdujo en una bolsa amarilla, y se la tendió al hombre nervioso por una mujer que le miraba interesada.

Vio un cartel en la pared, escrito con rotulador casero, en que se leía: “Tenemos prostitutas”.
La tendera se percató de que él estaba miraba el cartel, y anunció:
- ¡Tenemos prostitutas...!
- No, gracias... -azorado, pagó el paquete y abrió la puerta... cuando las manos de la joven le sujetaron la muñeca. El sonrió, turbado, pero, en el fondo, deseaba que la joven hermosa le sujetara de las muñecas.
- ¿Un amigo deprimido? -dijo ella firme, pero sólo para sus oídos.
- Bueno, sí...
- ¿Sabes? Yo antes era prostituta, pero lo dejé.
Fueron hablando por las callejas, juntos, de la mano. Llegaron a un hotel y tomaron una habitación, y allí consumaron su amor.
Casi amanecía, cuando, entre sábana y sábana de pasión desbordante, recordó que debía entregar a Javier, su amigo, el paquete amarillo de los pelarzos.
- Amada mía, debo partir a la plaza, a entregar esta ofrenda en forma de pelarzos de peras...
- Te acompañaré...
Ambos se vistieron en un santiamén, y se desvistieron, porque se equivocaron de ropa interior.

De la mano, recorrieron en un vuelo las enormes avenidas sólo surcadas por el camión de la leche y por un pescadero pelirrojo con delantal a rayas verdes y negras.
En un suspiro, llegaron al banco donde, cabizbajo, permanecía Javier, ansiando pelarzos. Su cara demacrada por el sueño y la desesperanza, delataban el hundimiento brusco que sólo su compañero conocía. Se adelantó unos pasos y, con el paquete amarillo en la mano, se lo tendió en un amago de amistad, susurrando:
- Javier, toma esto...

Javier saltó de alegría, distribuyó las pieles de pera entre sus bolsillos, y comió unas pocas. Luego, abrazó a su amigo y le besó efusivamente en la boca.
Sus pasos le encaminaron hacia la joven hermosa que despedía algunas lágrimas de emoción, y le abrazó asimismo. Luego los dos se sonrieron, y empezó esa intimidad de los amantes en los que sobra el resto del mundo. Feliz, la recién pareja partió en busca de un hotel dónde consumar su amor.

Él miró a su entorno y vio un banco en la fresca mañana. Se sentó allí, taciturno, anhelando pelarzos de peras.

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Nota final del administrador del blog:

Vicente falleció en el año 2006. Para acceder a una breve semblanza del autor del texto (escrita por su hermana, Cristina, también, como él, paciente de Ataxia de Friedreich), hacer click en: Semblanza de Vicente Sáez Vallés.

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martes, 13 de febrero de 2018

43- Villanueva de Odra (San Isidro Labrador)

Blog "Ataxia y atáxicos".
Por Miguel-A. Cibrián), paciente de Ataxia de Friedreich.

Para acceder al índice de artículos del serial historiador sobre Villanueva de Odra, pinchar en: http://ataxia-y-ataxicos.blogspot.com.es/2017/12/indice-del-serial-historiador-sobre.html

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En este serial historiador sobre Villanueva de Odra, generalmente, he utilizado la palabra agricultor para referirme a quienes trabajan la tierra... actividad principal en la historia de dicha población, y única en su economía actual. Sin embargo, no es ésa la palabra más utilizada en el pueblo para definir a quien lleva a cabo esta profesión agrícola, sino la de "labrador"... No obstante, me ha parecido más técnico y completo lo de agricultor... que, etimológicamente, es un vocablo compuesto: derivado de agro (campo en latín) y cultivar... es decir, quien cultiva el campo... Labrador deriva del verbo labrar... y se puede labrar cualquier otro material susceptible de ser labrado.


Encontré esta foto (placa de arriba) en Internet, y la capturé por parecerme bella, aunque en realidad resulte un tanto utópica y alejada de los momentos actuales. No anoté dónde estaba colocada tal placa, pero me parece un dato irrelevante. La frase de la placa la atribuyen a Cicerón... ¡Bella, pero irreal! En el mismo caso estaría el "Beatus ille", de Horacio... aunque tampoco me extraña, puesto que uno y otro hablan, no sólo de tiempos remotos, sino también de modelos que absolutamente para nada se corresponden con el modelo de agricultura minifundista de Villanueva... en el cual el agricultor es quien trabaja la tierra... no quien manda trabajarla, ni quien disfruta de un modus vivendi viendo los toros desde la barrera.

Lo anteriormente dicho, no quita nada a que la profesión de agricultor tenga sus aspectos bucólicos positivos mirados a nivel personal, pero no, no es suficientemente valorada socialmente. Y no me cabe en la cabeza el deseo de los padres labradores de sus hijos sigan sus pasos en la agricultura, sino de luchar incansablemente para que éstos alcancen mejores puestos sociales.

Han cambiado bastante los tiempos desde que trabajé como agricultor. La enfermedad y necesidad de uso de silla de ruedas, me jubilaron en el año 1987. Hasta entonces, para hacer viable la actividad agraria en Villanueva era necesario complementarla con un poco de ganadería... lo cual lo hacía todo más difícil... y nada atractivo para las esposas de los agricultores, las cuales habían de implicarse en el trabajo... En el artículo que adjunto (más tarde), que publiqué en la revista comarcal "El Regañón", en 1996, abordaba este tema...que, por cierto cambió, digamos que indirectamente (aparentemente perdiendo), al hacerse inviable la ganadería a pequeña escala. A partir de entonces, los nuevos matrimonios de agricultores de Villanueva residirían en la ciudad, o poblaciones importantes, pudiendo sus mujeres tener otras actividades más limpias y menos esclavas que la agricultura y la ganadería.

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Tradicionalmente, se hacia una hoguera en la plaza de Villanueva la noche de San Isidro (15 de mayo). La costumbre desapareció a finales de la década de 1950. Ignoro si existieron ritos especiales, o no.
Hacia el año 1972, aprovechando que el Ministerio de Obras Públicas había podado los chopos de la carretera, acumulamos en la plaza gran cantidad de leña, y fue quemada sin ninguna clase de ritos... Y, por supuesto, tal hecho no tuvo continuidad en años sucesivos.

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San Isidro Labrador era el patrono de los agricultores. Era una fecha muy importante en Villanueva puesto que la mayoría de la población vivía de la agricultura... Ésta era la canción que se cantaba en la procesión del Santo. La copié hacia 1990 de una libreta manuscrita que me prestó la difunta Tere Cerezo:

"San Isidro Labrador,
humildes, te suplicamos
que nos conserves los frutos,
y lleguen a nuestras manos.


San Isidro Labrador (imagen de Villanueva de Odra)... Foto de autor desconocido

En la Corte de Madrid,
estás en carne mortal,
y en este templo sagrado
estás puesto en el altar.

María de la Cabeza
se llama tu esposa amada,
el Señor os dio a los dos
altura tan elevada.

Lleno está de regocijo
el pueblo de Villanueva,
para honrar tu santa imagen,
te tenemos la novena.

Hemos hecho una promesa
con mucho placer y amor,
de guardar tu santo día,
San Isidro Labrador.

Tú que fuisteis labrador,
¡oh glorioso San Isidro!,
sabes el sudor que vierten
los que siguen vuestro oficio.

En nombre de todo el pueblo,
te pedimos con amor,
conserves nuestros sembrados,
y échanos tu bendición.


Campos de cebada espigada (en la vega de abajo... vistos desde el camino Villamayor)... Foto de Lorena de la Hera

Lleno de cansancio y sed,
estando en el campo un día,
das con tu vara en la peña,
sale el agua cristalina.

El amo que vio el milagro,
él mismo lo presenció,
al punto fue a publicarlo
a todo el pueblo español.

Hiciste muchos milagros,
¡oh glorioso San Isidro!,
lo cantan las avecillas,
cuando les echas el trigo.

Si el Señor nos da pedrisco,
porque así lo merecemos,
al glorioso San Isidro
ponemos por medianero.

San Isidro Labrador,
no olvides la agricultura,
ruega al Señor que nos dé,
del cielo, las aguas puras.

Adiós, San Isidro, adiós,
nos vamos a retirar,
otro año volveremos
a implorar tu caridad.

Adiós, adiós, San Isidro,
adiós, que ya me retiro,
a estos pobres labradores
no les eches en olvido"
.

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Ahora pego el artículo antes anunciado.
¿Soltero por obligación?:
(Publicado en la revista comarcal "Regañón", en el numero de julio de 1996... hace más de 21 años.
(La viñeta ilustrativa también es de mi autoría. Hoy ya no puedo ni escribir a mano).

Para mí, hablar del matrimonio tiene su riesgo. Ya lo creo. Siendo soltero casi a los 42 años, alguien me tomaría por idiota y se diría: "¡Pero qué sabrá éste!". Tiene razón, del matrimonio sé muy poco, por no decir nada. Lo reconozco. Y ya en confianza, les contaré una anécdota graciosa: En mi juventud, casi siempre ganaba en las partidas de mus. ¡Sin trampas, eh! No es que se cumpliera aquel refrán tonto de "afortunado en el juego, desdichado en amores". El caso es más sencillo de explicar: Mientras los demás se entretenían hablando de mujeres con la baraja en la mano, yo, exento de esa clase de preocupaciones, estaba al loro en lo de grande, chica, pares y juego.

Y, antes de que se me tome por algún invertido sexual por cuanto he dicho, como no es eso, me explicaré: Las mujeres para mí eran una asignatura pendiente... Aunque tampoco tenía muchas ganas de presentarme a ese examen: Sabiendo de mi enfermedad, no tenía ganas de soñar sueños irrealizables. Anhelar imposibles es tirar piedras contra el propio tejado. Y por si no han entendido mis palabras, les haré un resumen de la mítica fábula de la zorra y las uvas: Era una zorra que se relamía pensando en el agradable sabor de los frutos de cierta parra. Pero... como las uvas estaban muy altas, y no podía alcanzarlas, se consolaba diciéndose: "¡Bah, están verdes!". Por ahí iba lo mío.

Según un dicho humorístico: "¿Qué tendrá el matrimonio para que todos tengan tanta prisa por entrar y tanta prisa por salir?". Es sólo una expresión de humor, no tomen la pregunta en serio. Pues miren ustedes, si antes reconocía no saber nada de matrimonio, ahora reconozco saber mucho de cuanto hay fuera. La soledad es el peor de todos los males. Las estadísticas cuentan que entre los solteros hay una tasa de alcoholismo en tanto por ciento más de doble a la existente entre casados. Por si fuera poco, los números añaden que, en general, la vida de los casados es más larga. Y todos sabemos que los solteros son más tarambanas, porque algunos no sientan la cabeza hasta que se casan. La mujer, con sus virtudes de sensibilidad, intuición, generosidad y constancia, suele hacer de freno a estos alocados.

Sin mala intención utilizamos la expresión "el hombre" donde debiéramos decir "ser humano". Dicho uso es correcto: El diccionario admite el genérico "hombre" para designar a la especie humana, hombre y mujer. No obstante, para evitar malentendidos, sería mejor decir "ser humano" para referirnos a los dos sexos... Hecha esta reflexión, voy a encaminarme a la Biblia: En el Génesis se narra la Creación. El hecho de interpretarse textualmente, la creación de la mujer a partir de la costilla del hombre, ha perjudicado la igualdad entre los sexos. Tal desigualdad en cuanto al valor no existe. "No son los dos sexos superiores o inferiores; son simplemente distintos". (Marañón). No hay razón para discriminar a nadie. Según un dicho "detrás de cada gran hombre, hay una gran mujer". En la frase ya se concede un valor al género femenino, pero sería más justo ampliar el dicho para no dejar a la mujer un papel meramente secundario: "Detrás de cada gran hombre, hay una gran mujer, y detrás de cada gran mujer, hay un gran hombre". Es más racional. Algunos se vuelven feministas de repente: el sabelotodo Belloch (el ex-ministro de Interior y Justicia) decía que detrás de cada gran hombre había una gran mujer y detrás de cada gran mujer, si había alguien, era un estorbo. ¿O estaba de bromas? ¡Ni tanto, ni tan calvo!.

El Génesis es un libro poético y ha de interpretarse como tal. De cuanto dice el libro de esto, lo esencial es que el ser humano, venga de donde venga, ha salido de la voluntad de Dios. Desde luego, Dios para crear al ser humano, no necesita barro, ni tampoco costillas. Y, si este capítulo del Génesis no tiene una interpretación literal, hay una frase en él que resulta bastante exacta. Es "no es bueno que el hombre (ser humano, hombre y mujer, explico yo) esté solo". Efectivamente, la soledad es el peor de los males. El ser humano es sociable por naturaleza. El hombre y la mujer se complementan, física y psicológicamente. Reducir el complemento a una conservación de la especie es indigno. Es reducir al ser humano dotado de voluntad a la categoría de animal guiado por el instinto. La unión consiste en formar comunidades de amor. Y el amor (sentimiento) es la única medicina para ese mal llamado soledad. Y de soledad, por desgracia, sé muchísimo.

Mucho ha cambiado en los últimos años, sin embargo, entre las muchas marginaciones a las que hoy está sometido el mundo rural, el riesgo a quedarse soltero es una de ellas. Las mujeres prefieren hacer su vida en la ciudad. Ellos, quienes viven del campo, no hallan una compañera para sus días. Como suele decirse, los números cantan. Si se hiciera estadística se hallaría en los pequeños pueblos un porcentaje de soltería en varones muy superior al hallado en la ciudad.


De testimonio está la llamada caravana de mujeres organizada por los solteros de Plan (Huesca) y las gestiones de los solteros de algunos pueblos de Segovia para hallar mujeres en Hispanoamérica. A veces, el problema puede tener origen en una falta de interés del joven. Eso es cierto, pero, ¿acaso eso no es parte del mismo problema? La pasada pregunta tiene contestación con otro interrogante cuya respuesta no admite dudas: ¿Puede alguien mantener el ánimo alto cuando se ve despreciado?.

A cuento de lo dicho hasta aquí, un día hallé un escrito anónimo publicado en el número 492 (primera quincena de abril de 1992) de la Hoja Diocesana "Sembrar". Parece ser que esta publicación lo copió de "Iglesia en Palencia". El escrito es una especie de carta y lleva por título "Vivir en el campo: ¿soltero por obligación?". Me pareció un texto tan expresivo que lo copié, y lo transcribo sin cambiar ni una cóma. Dice así:

"Mire, yo voy a ir al grano: yo tengo ahora 30 años, estoy soltero, quiero casarme y no hay manera. Dirá que eso es cosa personal, pero yo creo que no es así. A mí me parece, lo sé de cierto, que nos pasa a casi todos los labradores, al menos a los que vivimos en pueblos pequeños. No hay chavalas, y si queda alguna no te quieren ni ver cuando saben que eres labrador.
He oído por la radio, que en dos provincias de Castilla han venido como 30 mujeres de Colombia, o por ahí, a casarse con labradores. A mí eso me parece muy bien, pero por otra parte me parece terrible que sea así. ¿Es que uno por ser labrador no tiene derecho a casarse? ¿O estamos tan contaminados, como el SIDA ese, que nadie nos quiere? Por estos pueblos los hombres de 30 a 45 años están casi todos solteros, y no porque ellos quieran o porque sean feos o no tengan donde caerse muertos; algunos con bastante dinero y buenos mozos.
Me parece que ya no se trata sólo de que lo que producimos nos lo desprecian, es que nos desprecian a nosotros. Pues no hay derecho. Yo si llego a casarme y tengo hijos no les permitiré de ninguna manera que sean labradores como yo; antes cualquier cosa. ¡Y que la gente coma garbanzos de Méjico o lechazos de Holanda! ¿No le parece?"
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Expresiva, ¿no?.

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Para volver al índice de artículos del serial historiador sobre Villanueva de Odra, pinchar en: http://ataxia-y-ataxicos.blogspot.com.es/2017/12/indice-del-serial-historiador-sobre.html

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lunes, 12 de febrero de 2018

“Todo un Show”

Blog "Ataxia y atáxicos".
Por Pilar Ana Tolosana Artola, paciente de Ataxia de Friedreich, de Vitoria.

Nota del administrador del blog:
La página web de Pilar Ana puede hallarse pinchando en: http://pilaranatolosanaartola.es/


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Pilar Ana Tolosana
Entre sueños, aún medio dormido, sufriendo los efectos de la resaca, el móvil me despertó con una melodía inconclusa que me había bajado de una página de Internet, de cuyo nombre no puedo acordarme.
Dejé que el irritante sonidillo cesara, y poco a poco me fui incorporando, a la vez que bostezaba y me rascaba la cabeza.
Recapacité que en esos momentos lo mejor sería ir a la ducha directamente... sobre todo, cuando alcé el brazo, y me vino de la axila un olor nauseabundo... a sudor, corrosión, y a otros vapores fétidos, que venían de más abajo.
Asimismo, sentado en la cama, intentaba recordar algo de la noche anterior... ¡Nada...! A pesar de mi insistencia en buscar recuerdos, aunque fueran vagos y dispersos, no aparecían por ningún lado. Cuando comprendí que mis recuerdos no iban a regresar, busqué las zapatillas: una al oeste y otra al este de la habitación. Y, una vez que recuperé la estabilidad y el equilibrio, que la visión doble, y enigmática, producida por la pertinente borrachera noctámbula, me puse recto para tomar la decisión de abrir los ojos del todo.

Me levanté, a pesar de las pocas ganas y mi estado ligeramente apocalíptico. Me pasé la lengua por los labios... y como no tenía ni saliva, decidí cerrar la boca definitivamente, porque estaba un poco apestada... En ese preciso momento fue cuando juré que no iba a volver a beber una gota de alcohol: estaba ya a punto de cumplir treinta años, y era ya hora de tomar en serio algunas decisiones.

- ¿Y eso...? ¿Qué es eso de ahí...? ¿Qué es eso de encima de la mesilla...? -me pregunté a mí mismo en voz alta, achinando mis ojillos miopes, para resolver el misterio.
Eran unos papelillos... unos papelillos pillados estratégicamente con el celular para que no se volasen...
Me acerqué, restregándome los ojos. Eran dos entradas, ¿para Freestyle...? ¿Un show de motos...? Alguien me habría invitado la noche anterior... tendría que hacer memoria...
En ese preciso momento, en el que pretendía recordar con algo más de claridad, volví a recrearme pensando en eso de que no iba a volver a cogerme una borrachera en la vida. Y un poco disgustado, tiré las entradas entre las sábanas, y me fui al cuarto de baño para lavarme la cara, a ver si así me espabilaba poco a poco.

Antes de terminar en el lavabo, me pareció haber visto en las entradas que el espectáculo era hoy mismo a las 20:30 horas exactamente, en el Polideportivo.
Casi sin respiración, me abalancé de nuevo sobre la cama, y busqué los tickets que informaban sobre el horario, el lugar, y la fecha del acontecimiento.
Pues sí, no me equivocaba: estaba a cuatro horas de aquel evento. Tenía que darme prisa si quería llegar... Iría, sí, aunque al principio no lo tuviera muy claro. Pero, sí, al final no me lo perdería por nada. No era muy habitual en mí que cambiara de humor tan fácilmente: no obstante era como si algo me incitase, una fuerza sobrenatural, el destino, quizá... no sé.

Me duché enseguida, me peiné, y comí algo. No sabía muy bien lo que iba a ver: era motociclismo en un estilo libre. Me picaba la curiosidad. Tenía entendido que en el Freestyle los competidores se jugaban la vida con sus motocicletas, entre piruetas, saltos, acrobacias, cabriolas, y aterrizajes peligrosos... como en el MotoCross, más o menos, quizá más grandilocuente aún.
Cuando metí las entradas en la cartera, antes de salir de casa, me di cuenta que eran dos, y no tenía a nadie a quién llevar: Mi mejor amigo se había ido a trabajar a Alemania... mi hermano tenía justo ahora los exámenes finales... mi primo estaba en Boston, en un Congreso... y mi novia odiaba este tipo de cosas. Bueno... iría yo solo... y con la entrada que me sobraba, haría reventa... Daba igual: estaba todo controlado.

Salí del portal, y me dirigí al Polideportivo con el coche. Lo que no entraba en mis planes, era dar con aquel embotellamiento, aquella comitiva atascada de vehículos que estaba minando mis ánimos de llegar a tiempo al complejo.
Sólo fue cuestión de paciencia, pitidos, y sinsabores, hasta que me pude poner en marcha. Aparcar me costó menos de lo que pensaba, pero ya eran las ocho y cuarto: no quedaba tiempo para revender la entrada que me sobraba.
No hice más que bajar del automóvil, y fui corriendo a la puerta donde comprobaban los accesos al Freestyle.
No me pusieron trabas, a pesar de que casi toda la gente ya estaba dentro.


Y acto seguido, me aposenté en el único asiento de las gradas que quedaba libre. No conocía a ninguno de los que había a mi alrededor, y me sentía totalmente fuera de lugar. Menos mal que los altavoces empezaron a regurgitar con el anuncio de que las motos suicidas estaban calentando motores. La voz ronca y alborotada del emisor, cercioró al público de que aunque todo el elenco colaboraborador era muy bueno en sus campos, los auténticos protagonistas iban a ser dos campeones del mundo, el americano Will McHill y el taiwanés MaWei.
Aclarado esto, quedé como hipnotizado al ver veinte o treinta motos que corrían por todo el escenario, entre las distorsionadas luces de los focos, al ritmo más precipitado de Van Halen.
De repente, todo era rojo... todo azul... todo amarillo... Y al momento, todo violeta, todo verde, o todo blanco. Y los pilotos, uno hacía piruetas por aquí, otro saltaba por allá: Eran impresionantes... recorrían rampas que les llevaban a tocar el cielo con las manos, para luego hacer una caída perfecta en el suelo, se posaban casi delicadamente en el suelo... ¡Impresionante! ¡Fascinante!

Todo el mundo expectante y en silencio: sólo se oían los motores de las motos... Nunca había visto nada igual. ¡¿Qué, qué están haciendo ahora?!.
- ¡Madre mía, eso es el más difícil todavía! -exclamé intuyendo que entre todos querían figurar una pirámide: eran como los Castellers, pero con las motos. era muy peligroso
Y cuando estaba ya más concentrado en todo esto, uno de los pilotos, el americano por el rubio de su pelo y tez blanquecina, se puso enfrente de mí y agarrándome del brazo, me suplicó discretamente que le siguiera:
- Please, camon, camon… please. Camon, please, hurry up!..
No sé ni por qué lo hice: El caso es que ni siquiera dudé en ir con él detrás de las gradas. Era como si fuera de la familia, como si ya confiara en él desde antes de ese día... Había algo que no cuadraba del todo...
Se había quitado el casco y lo llevaba en la mano, pero no acababa de recordar por qué me sentía tan bien con él..
¡Anda, que mi madre estaría contenta de ver que me iba con cualquiera a donde él decidiera! Ella, que cuando era pequeño creyó haberme inculcado eso de que no hablara con desconocidos.

Fue entonces cuando el anónimo para mí, motorista, me tocó el brazo y me dio una especie de mareo, como si la mirada se me fuese al lugar más recóndito que existiese.
- Bueno, pues ya estoy aquí. Dime lo que quieres -exigí, entre molesto y exorbitantemente severo.
- Okay, man, yes. Thanks, thanks. Yo quiero pedirte favor -dijo el otro con cierto apuro en mi idioma, para que yo le entendiera.
- ¿Un favor? ¿Cuál?.
Se ajustó el peto y los guantes... seguidamente, sacó otro casco que había escondido previamente, y me lo dio antes de decir nada:
- Erhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh. Erhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh. Youwith me... en la moto, ¿fine?. Nosotros jumpto pirámide and... ¿do youunderstand me, man, yeah?.
Creí acertadamente que me estaba ofreciendo saltar con él al pico de la pirámide de las motos. Justo en ese instante, tuve una especie de iluminación de la noche anterior: era una visión borrosa, pesarosa, agridulce, a medias entre un “chupito” de licor de melón y una jarra medio acabada de vodka con naranjada. Era todo enrevesado y jactancioso, salpimentado con una mezcla a sudor y alientos alcoholizados y lánguidos, con una sevillana sonando de fondo... Y ese guiri desacompasado que bailaba de un lado para otro, asemejándose cada vez más a un oso cogiendo manzanas imaginaras. Ése era. Ése era él, el motorista pendenciero y temerario de Texas... el americano éste que ahora mismo tenía enfrente: Will que me decía ahora mismo cosas raras en un idioma inventado...

Lo supe entonces: la noche anterior estuve con él de juerga, de experiencias de borrachera y nocturnidad. Él fue quien me regaló las entradas para el Freestyle, por fin lo vi claro: fue Will.
Me quedé pasmado a la vez que recuperaba la memoria.
- No, no.. yo lo siento, pero no...
Justo iba a marcharme... Rectaba hacia atrás, y en cuanto me volví me di de bruces con el taiwanés. Me empujó hacia el otro... y ya esto me dio muy mala impresión: como si no me fueran a dejar ir de rositas. Me giré, y miré de nuevo al americano:
- ¡¿Qué es esto? ¿Qué está pasando aquí?!- balbuceé.
Todo indicaba que no me estaban dando a elegir. Y no había nadie en esos momentos que me pudiera socorrer. Nadie me atendería: todos estaban pendientes de las motos y esa construcción piramidal.

Menos mal que en ese entonces se le ocurrió pasar por ahí al hombre que vendía, entre la gente de las gradas, bebidas reconstituyentes, con, o sin burbujas, y sándwiches, o perritos calientes, o helados y polos, para reducir el calor corporal y los bajones metabólicos.
- ¡Fuera de aquí, señor! ¡Está molestando usted aquí! -amplificó el americano, al sorprendido vendedor ambulante, volviéndose hacia él.
Así fue como aproveché la ocasión para zafarme del taiwanés, que también se había despistado por completo. Le di un envite en el pecho y corrí hacia la puerta de salida como alma que lleva el diablo.
En la portilla había un empleado contando el dinero que habían sacado por aquel evento, y me cuestionó, percibiendo mi idea de abandonar el Polideportivo, que adónde iba tan nervioso.
- ¡Yo... esto... ábrame, por favor! ¡Mi mujer está pariendo... acaba de mandarme un whattsupp! -mentí, a la vez que rezaba para que me creyera.
- Está bien, está bien -repetía, mientras se apresuraba en abrir.

Dejé al buen hombre atrás, y a varios metros ya. Cuando volví la mirada, observé que los dos pilotos del Freestyle le empujaban despectivos tirándole al suelo, para continuar persiguiéndome después.
Había parado de correr por un instante. No obstante, por lo visto, no debería ni planteármelo. Y, desorientado, sin saber qué dirección tomar, entré a una iglesia gótica de la zona. No había mucha gente por los bancos. Me dio la sensación de que nada malo podría pasarme en un lugar así. Presté atención al Cristo colgado en la Cruz y a la Virgen llorosa a su lado, a las fieles imágenes de los santos, a las pinturas relativas a la Última Cena, y a la Consagración del Pan y del Vino.
Tenía algunas monedas en el bolsillo... suficientes, para encender unas velitas a San Judas, patrón de los imposibles. Lo hice. Luego medité durante unos minutos, arrodillado.

De pronto una chica bajita, de pelo largo y ensortijado se me acercó, poniéndose muy cerca:
- ¿Qué pasa? ¿No te acuerdas ya de mí? -me preguntó, decepcionada, al ver mi sorpresa al advertirla.
- Ya lo siento, pero no... no sé... es que...
Pero de repente... algo raro pasó... algo en mi cabeza... un dolor, un pinchazo... Fue como si mi mente se abriera sin darle yo permiso... como si la masa gris se me hiciera líquida para poder encontrar los recuerdos, que yo quisiera, o los que más me convenía que no se tergiversasen.
- ¡Tío, ya te vale, bien que voy vestida un poco distinta a como iba ayer a la noche, pero que sigo siendo yo, Esmeralda! -protestó, molesta conmigo.
¡Esmeralda, Esmeralda, Esmeralda...! Ese nombre me decía algo, claro que sí... Esmeralda, Esmeralda...
¡Ya sé! La noche de autos, ayer por la noche, conocí a los motoristas de Freestyle. Claro, al americano y al taiwanés. Y acabamos montando una buena juerga... y a las tantas de la madrugada salimos de la discoteca, y nos colamos en un zoco moro con ropas, babuchas, pulseras, collares y multitud de accesorios y curiosidades.
- ¡Ah, ya sé, ya sé! ¡Tú eras la chica que bailaba la danza del vientre con aquella serpiente en los hombros, a lo Salma Hayek en “Abierto hasta el amanecer”!
- ¡Din, din, din! ¡Respuesta correcta! Bueno, ¿y solo te acuerdas de mí por eso?.

Pues, de momento, eso era todo, por mucho que me exprimiera el cerebro... Hasta que, por ventura o desventura, otro recuerdo no tardó en asediarme impetuosamente, de forma tosca y abrupta. Fue entonces cuando, en mi alucinación atemporal de acontecimientos nocturnos, se me aparecieron los dos amigos de las motos, extranjeros, que había conocido recientemente en la barra: era cuando el americano me pedía que le presentara a ese bombonazo de chica morena de ojos negros y piel tostada por el sol, que a cambio él me daba entradas para que fuera a verles al Freestyle.
No podía evitar el sentirme orgulloso por haberme acordado por lo menos, de quién y por qué me había invitado al extraordinario espectáculo de Freestyle. Lo que no entendía, era el porqué de que el estadounidense me persiguiera ahora tan enfadado. Sí, supuse que si le había presentado a Esmeralda... del mismo modo, conjeturé que lo había logrado, ya que si no él no me hubiera dado las entradas...
- Yo ya te presenté, Esmeralda, pero Will y su amigo, no sé por qué están furiosos conmigo -manifesté enfuruñado, alegué mientras salíamos de la iglesia.
- ¿De verdad que no te acuerdas de por qué se enfadaron?.

Ante mi gesto afirmativo, ella me llevó tras una calle poco transitada, y me hizo entrar en un soportal de una casa abandonada. Y ahí me dio un beso de tornillo por el cual aún hoy me sigue dando vueltas la cabeza. Me gustó mucho, pero me quedé tan estupefacto...
Aunque, más me sorprendió lo que recordé qué había pasado la noche anterior, tras otro beso igual. La chica, entonces me susurró:
- ¿Y ahora qué.. te acuerdas que me presentaste a Will y MaWei, pero que a mí me gusta más el producto nacional?.
¡Claro, a Will le encantaba Esmeralda desde el principio, y yo se la había quitado! ¡Estaba celoso y herido en su hombría, claro!.
Will había perdido... En fin, "the show mustgoon", como diría Freddy Mercury.

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Fuente del original del relato de Pilar Ana: http://pilaranatolosanaartola.es/textos/

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sábado, 10 de febrero de 2018

En el estanque dorado (año 1981)

Blog "Ataxia y atáxicos".

Hoy proyectamos un film estadounidense, del año 1981, titulado 'En el estanque dorado'. Lo recomienda Cristina Sáez Vallés, paciente de Ataxia de Friedreich, de Zaragoza. Y debe ser ella quien, siguiendo la normativa del blog, pague las consumiciones... Al fin y al cabo, sale barato: tal gasto desgrava en la declaración de la renta... pero solamente en los años de cifra impar :-)

Descripción:
'En el estanque dorado' (título original: 'On Golden Pond') es una película estadounidense del año 1981, y 109 minutos de duración. Está dirigida por Mark Rydell. E interpretada por: Henry Fonda, Katharine Hepburn, Jane Fonda, Doug McKeon, Dabney Coleman, y William Lanteau.

Sinopsis de la película: (Extracto de Filmafinity).
"Ethel y Norman Thayer son un anciano matrimonio que pasa sus vacaciones en un paradisíaco lugar: "el Estanque Dorado". Norman, un hombre muy activo, soporta muy mal las limitaciones de la vejez y la cercanía de la muerte. Inesperadamente, llega de visita Chelsea, la hija de los Thayer, que siempre ha mantenido unas relaciones muy tensas con su padre".

Premios:
1981: 3 Oscars: Mejor actor (H. Fonda), actriz (Hepburn), guion adaptado. 10 nominaciones.
1981: 3 Globos de Oro, incluyendo Mejor película - Drama. 6 nominaciones.
1981: Círculo de Críticos de Nueva York: Nominada a Mejor actor (Henry Fonda).
1982: Premios BAFTA: Mejor actriz (Hepburn). 6 nominaciones, incluida mejor película.
1981: Sindicato de Directores (DGA): Nominada a Mejor director.
1981: Sindicato de Guionistas (WGA): Mejor guion adaptado drama.

Críticas:
"Conflictos generacionales para una tierna y conmovedora película con dos interpretaciones que alcanzan lo sublime. Un pequeño gran drama en forma de viaje directo a la esencia de la madurez, al corazón de la vida misma". (Pablo Kurt: Filmafinity).

'En el estanque dorado' (video alojado en "YouTube"):



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viernes, 9 de febrero de 2018

Boletín número 164 de la Federación Española de Ataxia, FEDAES

Blog "Ataxia y atáxicos".

La Federación Española de Ataxia, FEDAES ha editado su boletín número 164: Podrá hallarse haciendo click sobre el enlace más abajo indicado.

Logotipo de la Federación de Ataxias de España, FEDAES

Antes de pegar dicho enlace, para evitar malos entendidos, advierto que la "Federación Española de Ataxia, (FEDAES)", y "Ataxia y atáxicos" son entidades totalmente independientes entre sí. El trabajo de realización de este, hoy anunciado, boletín, es totalmente ajeno a mi persona. Desde hace más de 8 años no formo parte de la Junta Directiva de FEDAES, ni tampoco del conjunto de redactores de su boletín.

Por supuesto, mi advertencia solamente significa que no quiero aprovecharme de un trabajo que no me pertenece. En este asunto, la misión de este blog es, como siempre, noticiar todo cuanto surja en relación con la ataxia y los afectados por esta enfermedad.

El citado enlace al boletín número 164 de la Federación Española de Ataxia, FEDAES, se puede hallar pinchando en: http://fedaes.mailrelay-iv.es/mailing/23416/98.html?t=5d59494b5b0506575e41565d5109506b09005405535e05085d0a550b0756055151404f5d0206595516

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